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XII Cross Popular “Ciudad de Jaén”

Lunes, 23 de Febrero de 2009 nekerun 3 comentarios
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Bien, parece que por una vez, y sin que sirva de precedente, no voy a contar una carrera una semana ( o dos) después de los hechos y estos hechos no son otros que el XII Cross Popular “Ciudad de Jaén”.

Es la segunda vez que corro esta carrera que, al igual que en años anteriores, sirve de punto final al circuito provincial de campo a través. Además de ser mi segunda edición de esta prueba, es la que me habilita para aparecer en la clasificación de este circuito ya que, como he dicho en otras ocasiones, se requiere haber participado al menos en cuatro de las carreras que lo componen y si no me equivoco ésta, junto con el Cross del Aceite, el estrenado este año cross de Arjonilla y el lodoso cross de Úbeda suman esas cuatro pruebas requeridas. En realidad el hecho de clasificarme es más de cara al club, con vistas a las solicitudes de ayudas que se hacen todos los años.

El escenario ha sido el mismo que el del año pasado (y en realidad el del anterior, y el del otro, …), un terreno suavemente ondulado que se encuentra cercano a la Universidad de Jaén. El buen tiempo que ha acompañado durante estas últimas semanas ha permitido que el terreno estuviese en buenas condiciones para correr, ni extremadamente duro ni deprimentemente embarrado y que, en general, el día fuese el ideal para competir o, en su defecto, tomar el sol un rato.

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Toda la recta de salida,  la parte que a ella lleva  y hasta mas o menos la mitad del recorrido es en subida y falso llano, mientras que el tramo restante combina bajada y terreno llano. Con una distancia total a cubrir, según la organización, de 7,5 kilómetros, eran necesarias  4 vueltas al circuito al completo. Al igual que en la edición del año pasado, esta es la prueba con la distancia más larga.

Personalmente no me enfrentaba a la carrera con las mejores expectativas del mundo y tampoco, todo hay que decirlo, con los mejores ánimos, previendo que me iba a resultar difícil superar mi posición del año anterior. Esta prueba es exigente no solo por el recorrido, que engaña a primera vista, sino también por la enorme cantidad de gente que se presenta sobre todo si, como ha ocurrido en esta ocasión, el tiempo es bueno. Al ser también la última carrera, es la cita donde se deciden las clasificaciones finales de muchas categorías, como fue el caso de Joaquín, compañero de club, que se jugó (y ganó) la primera posición de la clasificación general en su categoría, lo cual quiere decir que es la típica prueba donde todo el mundo corre mucho …¡ y yo con estos pelos !

La salida fue de infarto, de infarto que nos iba a dar a mas de uno por la velocidad a la que arrancó la carrera: cuando me di cuenta coronábamos la pendiente a menos de 4′ el kilómetro…¡¡por favor, que ni en la series hago yo ese tiempo!! Recuperé algo en la bajada, pero aún así no me creía ni yo que fuese a acabar la segunda vuelta a esa velocidad, mucho menos la prueba.

Encarando la subida hacia la salida, al comienzo de la segunda pasada, intento amoldarme a la pendiente y dejar que sea ella misma la que me regule el ritmo. Aún así sigo yendo bastante más rápido de lo saludablemente aconsejable por mi estado de forma. La recuperación en la bajada durante esta segunda cuenta apenas se deja notar, porque a pesar de todo me resisto a perder mas posiciones de las que mi amor propio me aconseja, lo cual no deja de ser una auténtica estupidez, pero en fin, de perdidos, al rio.

En la tercera vuelta lo paso muy mal durante la subida, el flato me empieza a amenazar por ambos costados y los pulmones no me dan mas de sí. Las pulsaciones rondan las 180 por minuto y en la bajada no bajan de las 177 ppm.

Cuando encaro por cuarta y última vez la subida solo pienso en llegar a la parte alta y dejarme caer hasta la linea de meta a todo lo que puedan dar mis piernas. Las pulsaciones siguen por las nubes, pero ya me consuelo pensando en que la cosa se termina. Para variar voy mas solo que la una, el que va delante de mi va muy por delante, y el que viene por detrás viene muy por detrás, así que no tengo donde agarrarme para que tire de mi un poco, ni quien me pinche  para que no me deje vencer.

Sea como sea, cruzo la meta sin que me haya doblado la cabeza y resoplando como un fuelle viejo. Según la clasificación que colgaron a los poco minutos invertí poco mas de media hora para terminar la prueba, con un ritmo medio de…¡4:07/km!. Ni loco, creo que esta vez se han bañado. Mis datos son mas humildes y situan mi ritmo en unos modestos 4:20/km debido, principalmente, a que la distancia que registra el GPS es de 7 kilómetros en lugar de los 7,5 oficiales.

Resumiendo, quedé el 14 sobre 28 de mi categoría en una de las carreras en las que mas he sufrido, lo que me permitió obtener una camiseta de las que entregaban a los 15 primeros clasificados de cada categoría (como el año pasado), aunque no fue suficiente para conseguir la sudadera, reservada para los 10 primeros :-)

He colgado algunas fotos en la correspondiente sección, espero que las disfrutéis.

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Cross de Úbeda 2009

Lunes, 26 de Enero de 2009 nekerun 1 comentario
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Abro este post con la imagen de arriba con el fin de que os hagáis una idea de como transcurrió el evento. Francamente no es que no me esperase el paisaje que me encontré, lo que realmente no me esperaba es que pasase tantas fatigas para no-correr una carrera. 

El clima que había acompañado a los días previos a la prueba ya presagiaba que no me iba a encontrar un jardín de rosas ni nada que se le pareciese, así que iba con el cuerpo hecho a toparme, como así fue, con un barrizal y algo de frío. El circuito está ubicado en un merendero a los pies de Sierra Morena, aunque quizá sería más correcto decir que se encuentra en las uñas de esos pies, en un paraje que en otras condiciones ambientales no dudo que resulte un lugar estupendo, no solo para el uso para el que se pensó, sino también para correr una carrera de campo a través. De hecho fue la bondad del lugar la que evitó que la cosa fuese peor, que podía haberlo sido todo sea dicho, y dónde digo bondad puedo decir cesped ya que  su abundancia a lo largo de muchos tramos del recorrido me permitió, a ratos, poder sustituir el funambulismo sobre barro por el deporte que había ido a prácticar.

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Ya desde la salida, cuya recta podéis ver en la fotografía, la cosa se ponía difícil. Era impensable, sobre todo si corrías con zapatillas normales sin tacos clavos como yo, el usar la parte central de la calle ya que eso te aseguraba, como poco, un buen montón de patinazos hasta llegar, si lo conseguías, a una zona con hierba. Así que en cuestión de segundos ambos márgenes, menos trajinados por las pruebas anteriores y con algo de  hierbajos varios, se vieron saturados de corredores que intentábamos ganar posiciones, no caernos y esquivar las ramas de los árboles, arbustos y palmeras que los que iban delante soltaban hacia atrás al pasar y apartarlas. 

Al finalizar la vuelta al circuito mediano empecé a sospechar que la cosa iba a resultar más difícil de lo que había pensado en un principio, pero fue mediada la primera de las dos vueltas que había que dar al circuito grande cuando me di cuenta de que podía ir olvidándome de correr para concentrarme en pasar por las zonas mas dificultosas, como la zona que conectaba ambos circuitos, la piscina como enseguida la bautizó el público, la curva de acceso a la calle de salida, etc. y terminar la carrera sin fenecer en el intento.

El resultado fue que acabé el peor cross de los que he corrido hasta ahora en cuanto a crono se refiere, además de terminar con los cuádriceps sobrecargados de llevarlos en tensión mientras intentaba no terminar en el suelo con cada resbalón y las zapatillas, aquellas que debutaron en el Mapoma, que no había por donde cogerlas.

Por último decir que esta prueba la corrí para tener opciones de entrar en la clasificación del Circuito Provincial de Cross, algo a lo que me siento obligado con respecto al club por pertenecer al calendario oficial, porque en caso contrario creo que no lo hubiera hecho: si voy a una carrera es para eso, para correr y disfrutar, no para pasar malos ratos, para eso ya tengo la vida de todos los días. De todas maneras, como se suele decir por ahí, lo que no te mata, te hace mas fuerte.

Algunas fotografías podéis ver en la sección correspondiente, aunque no muchas más y no de gran calidad porque para remate del día el objetivo de la cámara decidió entrar en coma en esos momentos, negándose a enfocar a pesar de todas las oraciones, reniegos y maldiciones a que lo sometí.

XXVI Carrera urbana “Noche de San Antón”

Lunes, 19 de Enero de 2009 nekerun 8 comentarios

Esto de que la carrera caiga en viernes, y por tanto a las puertas del fin de semana, tiene sus ventajas y sus inconvenientes como casi todo en esta vida. Las ventajas deben ser obvias, entre otras que al día siguiente no hay que madrugar en la mayoría de los casos. Los inconvenientes pueden no ser tan claros, de hecho a mi se me ha presentado uno que no esperaba: la mini-crónica no la he podido hacer hasta esta tarde de lunes porque acercarse al ordenador durante el weekend es tarea imposible en esta casa .

Metiéndome en faena empezaré por decir que siendo mi tercera edición, es en la que mas corredores recuerdo haber visto. De hecho en la prensa del día siguiente se hablaba de mas de 4000 corredores entre las dos carreras, la infantil y la nuestra, lo que queda corroborado con tan solo echar un ojo a los listados de la clasificación de ambas pruebas: mas de 1000 infantes llegaron a meta, mientras que los participantes en la prueba gorda que finalizaron fueron alguno mas de 2500. Este año además hemos contado con la participación de un grupo muy especial de deportistas del club Portufísico que, si mis informaciones son buenas han venido desde la vecina Córdoba, formado por corredores con minusvalía, principalmente corredores en silla de ruedas y me refiero a silla de ruedas de competición.

El podium de la prueba estuvo copado por los eritreos Isaak Shibatu, Ali Abdallah y Yonas Kifle en la categoría masculina, mientras que la vecedora absoluta fue Fortuna Zergegish en la categoría femenina. Marta Domínguez consiguió quitarle la segunda posición a Meraf Batha practicamente sobre la linea de meta. Los tiempos fueron de 27:27, 27:28, 27:32, 31:55, 32:33 y 32:34 respectivamente para los primeros clasificados de ambas categorías.

En cuanto a mi, no puedo quejarme, francamente me esperaba peores resultados y peores sensaciones y no hubo ni una cosa ni otra, sino mas bien todo lo contrario, en especial en lo que a sensaciones se refiere. Para los mas curiosos estos son los números: posición 914 sobre 2505 corredores llegados a meta con un tiempo oficial de 46:42 conseguido al trotar a un ritmo medio de 4:48/km durante los 9700 metros del recorrido oficial, lo que me colocó el 876 de la categoría masculina y el 139 de los Veteranos B.

Por último, como cada año, hago un llamamiento para que cualquier alma caritativa que tenga fotos de la carrera y no le importe compartirlas, me envíe algunas.

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Se me olvidaba decir que la clasificación oficial está disponible como siempre en la página web http://www.ideain.com .

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Carrera de Los Puentes ’08

Sábado, 3 de Enero de 2009 nekerun 4 comentarios

Esta entrada viene un tanto atrasada, lo reconozco, tanto como 12 días que son los que han pasado desde que se celebró el pasado día 21 de diciembre, pero como se suele decir, nunca es tarde si la dicha es buena.

Está tradicional prueba que se celebra cada año al inicio de la Navidad es organizada por el Club Maratón Jaén. Es mas una ocasión para reunir a un buen puñado de corredores de Jaén y alrededores y celebrar una pequeña fiesta que otra cosa, ya que la prueba carece de carácter competitivo como demuestra el hecho de que ni tan siquiera existan trofeos o clasificaciones, sin embargo si que existe una pequeña bolsa del corredor con unos obsequios para todos los participantes y una comida comunitaria al finalizar la prueba que este año se ha celebrado si no me equivoco (no pude asistir a ella) en el restaurante El Batán.

A pesar de lo dicho que nadie piense que el recorrido es un paseo, puesto que son 18 kilómetros por un terreno que puede llegar a ser bastante exigente en algunos de sus tramos sobre todo si se llega con una forma física no muy allá, como es mi caso ;-) . En resumidas cuentas puedo decir que me sirvió para hacer el primer rodaje largo de la temporada y darme cuenta de que todavía me queda un buen tramo para volver al nivel al que me movía el año pasado aproximadamente por estas fechas. La próxima San Antón será el punto de partida para el que probablemente será mi próxima meta: la media de Málaga en 1h 30’ si el tiempo y la autoridad lo permite.

Para que os hagáis una idea del recorrido, aquí os dejo el perfil del mismo.

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Fotografías de la Media Maratón de Jaén

Jueves, 20 de Noviembre de 2008 nekerun 1 comentario

Por fin encontré un hueco.

Ya tenéis a vuestra disposición algunas fotos de la edición de este año de la Media Maratón de Jaén, memorial Paco Manzaneda.

Que la disfrutéis. dsc_0978.jpg

I Cross de Arjonilla

Martes, 18 de Noviembre de 2008 nekerun 6 comentarios

Otra carrera más del Circuito de Cross de la Diputación y segundo en mi cuenta particular. Aún me quedan otros dos mas que apuntar en mi lista y que serán, con permiso de la autoridad, el de La Garza en Linares y el de Jaén, que además cierra el Circuito.

Pero durante la semana pasada hubo mas. El darme cuenta del lamentable estado de forma en el que me encontraba en la carrera de Torredonjimeno, me ha animado a ponerme un poco (y solo un poco) mas en serio con el tema de los entrenamientos. Por este motivo en los dias previos a Arjonilla ha habido tiempo para una sesión de escaleras, otra de cuestas (muy dura, por cierto) y un rodaje tranquilito para soltar piernas.

Quizá por ésto, o vete tu a saber si a pesar de ello, en Arjonilla me encontré bien durante la carrera, tanto es así que mi ritmo fue sensiblemente inferior al del Cross del Aceite, plantándome en los 4:32/km. Si tenemos en cuenta que el recorrido era mas duro (y mas bonito, con constantes subidas y bajadas) y 1.5 kilómetros mas largo que el de Torredonjimeno, entonces la recompensa es también mayor.

El único pero que le pondría a la prueba es que había que darle 5 vueltas al circuito para completar lo 5600 metros de la carrera (4 al circuito largo y 1 al circuito corto), y eso es algo que no es muy de mi agrado, pero en fin, para gustos los colores.

Esta semana me planteo seguir desarrollando potencia en las piernas, que falta me hace, con mas sesiones de escaleras y cuestas (sobre todo de ésto último) y recuperando fondo con rodajes lentos. Para mas adelante quedarán las series y los progresivos largos (¿después de la San Antón?, es posible).

La clasificación de la prueba aquí.

Anjachi: historia de un debut.

Lunes, 9 de Junio de 2008 nekerun 4 comentarios

Pues si, aún estoy en este mundo, solo que la cosa se alarga (por cosa me refiero a lo que me tiene apartado de esta mundanal vida ciberespacial) y me resulta imposible volver por aquí por el momento, menos mal que me dio por avisar.

Sin embargo, al recibir un comentario de Anjachi contándome/nos su debut en una media maratón he pensado que, ya que aquí el firmante no puede, porqué no darle el espacio a otro para que cuente su experiencia. Dicho y hecho, aquí la tenéis:

Es la primera vez que escribo en este blog (y espero no sea la última).
Lo primero felicitar a Nekerun, por el blog y darle las gracias por compartir sus experiencias y vivencias del día a día con los demás corredores.
Bueno, a lo que vamos me animo a escribir porque gracias a todos vosotros el sábado logré lo que hacía tiempo añoraba: “Correr mi primera media maratón”, y que menos que compartir mi experiencia y el trazado, por si alguien se anima el año que viene, con Nekerun y todos sus amigos, que aunque sin conocer a ninguno, considero también mis amigos por el mero hecho de compartir afición y droga (correr por correr).
Espero no cansaros mucho con el rollo parrafero, intentaré ser lo más escueto posible.
Odiaba correr, decía que era de aburridos, que al que le gustaba el deporte de verdad, prefería el deporte de equipo, hasta que tuve una lesión fuerte en el hombro y se me acabó mi deporte de equipo.
A raíz de ahí empecé a salir con mi padre (que dicho sea de paso es un mulo de fondo a sus 63 añitos), pero de una forma muy poco constante, debido al poco tiempo libre que tenía y siempre distancias de 8 a 10km.
Aprobé unas oposiciones y ya con toda la tarde libre, pensé: “A lo mejor yo también soy capaz de correr una media maratón”.
Dicho y hecho. A finales de febrero fui aumentando mis distancias y mis ganas de correr mi primera media y un día hojeando Internet ví que en junio se corría la VIII media maratón ruta del Renacimiento. A pesar de ser de Jaén aún no conocía ni Baeza ni Úbeda, así que pensé “¿Qué mejor forma de conocerlas?”.
Por un lado estaba deseando estrenarme pero por otro pensaba “¿estás loco?, llevas sólo dos meses seguidos corriendo, aguanta hasta la de Motril” (no corría desde septiembre del año pasado, me hice mucho daño en las lumbares y tuve que dejarlo por un tiempo, perdí la costumbre y dejé de correr, es curioso el trabajo que cuesta coger la costumbre y lo poco que cuesta perderla).
Me hice una prueba de la distancia y me llevé buenas sensaciones, con lo que al ver que el perfil del trazado tampoco era extremadamente duro, me dije “si encuentro a alguien conocido que la corra conmigo voy”.
Dicho y hecho, tenía un amiguete de la infancia y vecino actualmente que sabía que estaba en la misma situación que yo, fui a verlo y nos acabamos animando mutuamente.
El martes de antes de la carrera, hice unas series, sudé mucho y acabé sujetándome la camiseta a la altura de los “pezoncillos” con un dolor increíble (imaginaros la escenita), pensé que ya se había acabado la carrera cuatro días antes de empezar. Pero recordé que la vaselina todo lo arregla, así que la probé el jueves con un trote suave que hice y efectivamente, no sentí dolor alguno con el roce de la camiseta.
La carrera no empezaba hasta las 6.30, pero el autobús de Baeza a Úbeda salía a las 4.30, si nos íbamos con el coche a Úbeda, teníamos que esperar a que acabara la entrega de premios para coger el autobús que llevaba de vuelta, así que decidimos dejar el coche en Baeza a pesar de llegar dos horas antes de la carrera.
Nada más llegar a Baeza, ya se notaba el ambiente precarrera, gente saludándose, conociéndose por las camisetas “¡hombre!, ¿tú también corriste esa media?, yo por pocas la acabo …”.
Llega el autobús puntual y comienza la primera carrera para pillar sitio. Como no hay dos asientos juntos libres, me separo de mi compañero de viaje y me siento al lado de un chaval muy majo que aunque era de Baeza, vivía en Málaga, llevaba dos años preparándose esa media y quería que su estreno en la distancia fuera en su tierra.
Llegamos a Úbeda, cogemos el dorsal y allí empezamos a vivir en primera persona el ambiente tan bueno y sano que hay en una media maratón, hablabas con gente como si la conocieras de toda la vida sin haberla visto nunca. Allí hablé con una tal “Lola” (del Maratón Jaén) que según he podido comprobar posteriormente es mucha Lola.
Como era tan temprano nos fuimos a dar un paseo el Malagueño, mi amigo y yo.
Al volver al lugar de concentración respiro tranquilo “por lo menos no soy el único c…… que va a correr con camiseta de algodón”, ví a otros dos más.
Nos autodenominamos el grupo de la “L”, ya que para los tres iba a ser nuestro bautizo.
Me unto en vaselina y cuando termino pienso “espero que no se me desaten los cordones, porque como tenga que agacharme para atármelos y venga otro por detrás que no se dé cuenta o que se dé cuenta, que no sé yo qué sería peor, lo voy a pasar mal”.
En ese momento anuncian por megafonía que se abre el redil, así que me coloco la cinta del pulsómetro y compruebo que no me pilla las pulsaciones, me tiré ese cuarto de hora mojando con saliva la cinta sin obtener resultado hasta que un minuto antes del pistoletazo por fin consigo que me coja las pulsaciones, ya no me da tiempo a más porque suena el pistoletazo y comenzamos a correr (no sin antes darnos un buen apretón de manos los tres de la “L” y sin oir los gritos de guerra de algunos clubes).
Comenzamos a trotar a un ritmo que se me antoja muy cómodo (pensaba que estábamos más cerca de 6 que de 5 min/km), pero lo que realmente pasaba era que iba en una nube acababa de empezar un sueño, iba radiante de felicidad.
No vemos los km. hasta el 3, miro el pulsómetro y marcaba 14 minutos y medio aproximadamente, nos damos cuenta que vamos demasiado rápido para nuestras aspiraciones.
Llega el primer aviatuallamiento en el km. 5 pero no cojo agua, apenas había sudado y me encontraba muy bien.
Pero como digo iba en una nube, después de subir algunas cuestas, cortas y no muy pronunciadas por Úbeda (en la que íbamos adelantando a bastante gente), me indica mi compañero que vamos demasiado rápido y él empieza a notarlo, le pregunto al de Málaga (iba con un MP3) y me dice que va bien, salimos de Úbeda km. 7 y grito “ya llevamos la tercera parte”.
Comenzamos a bajar por la carretera (ya empieza a notarse el sol y el calor), por Úbeda íbamos buscando la sombra y la temperatura se mostraba agradable.
Aquí recuperamos un poco y se nos unió otro corredor que me pidió consejo para afrontar la cuesta que nos esperaba hasta llegar a Baeza (no muy pronunciada pero sí muy larga, de unos 5 ó 6 km.), me dice “¿qué hacemos atacamos fuerte la cuesta o nos reservamos?” y yo le contesto “y yo que sé, es la primera media que corro, yo creo que voy a reservarme”.
Cogí agua en el avituallamiento del 10, aunque apenas bebí, sólo me enjuagué la boca (temía atragantarme, nunca había bebido corriendo).
Desde el principio de la cuesta se notaba que el calor y la falta de sombra estaba haciendo estragos, la gente se quedaba clavada.
Como estaba muy bien y con las pulsaciones controladas intenté mantener mi ritmo y en este punto es cuando se quedaron atrás mis compañeros de la “L”, me iba acoplando a grupillos y cuando veía que podía apretar apretaba un poco y me unía a otro grupo, así hasta que llegué a la altura de Felipe (otro amiguete de Jaén, que nos adelantó sobre el km. 7), me quedé un rato hablando con él, me dijo que iba forzando, así que preferí apretar para no cansarlo demasiado.
Acabamos de subir la cuesta, entramos en Baeza y me puse a rebufo de un Guardia Civil y de uno del Renacimiento de Úbeda, nos íbamos turnando los tres y yo seguía flotando en una nube, ya que era mi primera media y la estaba saboreando en cada zancada, además estaba sobre los 5 minutos de media el km. con lo que estaba marcando mucho mejor tiempo del que pensaba.
Ya creía que lo peor había pasado y así se lo iba diciendo a los que parecía que iban más cansados para intentar animarlos, pero ese fue mi error, en Baeza el recorrido era rompepiernas, no había pendientes pronunciadas ni largas, pero sí una calzada de adoquines en los que me costó muchísimo trabajo correr.
El guardia civil, al pasar por el cuartel de Baeza y saludar a todos los compañeros que había en la puerta, se despistó y por pocas se va por otra calle, tuvo que rectificar y se vé que esto lo terminó de matar, ya que no pudo seguirnos. Aquí me uní a otros dos del Bohondillo (que era el club que lo organizaba), a los que pasé un poco más tarde y me uní con uno del runnig de Jaén, al que en ningún momento pude hacer el relevo iba demasiado cansado y no me sentí con fuerzas.
No podías apoyar bien el pie, lo que unido al cansancio que iba haciendo acto de presencia, hizo que esos tres últimos km. se hicieran interminables, hasta el punto que en el km. 20 me torcí el tobillo y estuve a punto de caer. Menos mal que todo quedó en un susto y no me lo dañé, si no mal hubiera acabado ese sueño que estaba haciendo realidad.
Bajando la última cuesta, pillamos a una mujer y me dí cuenta de que era Lola, así que cuando ví que nos observábamos los tres y nos disponíamos para un sprint, le grité “¡Lola juntos cogimos el dorsal y juntos vamos a entrar!”, fue muy bonito ya que nos pusimos los tres juntos para entrar en meta, como buen caballero, dejé pasar a Lola en primer lugar y a mi compañero de fatigas de los 3 últimos km. delante de mi. Y pensé ya está hecho, he pasado mi bautizo.
A recoger la bolsa (que estaba fenomenal, con camiseta técnica, caja de dulces, ornazo, botella de litro de aceite y botellita de agua), el gatorate y a hacer estiramientos para esperar a mi amigo y vecino y al malagueño (me dijo que su madre lo esperaba en meta).
Me encuentro con Felipe y con su compañero y mientras que hablo con ellos y un poco preocupado ya (porque hacía un rato que había cruzado la meta y no había señales del malagueño ni de mi vecino), veo que entra mi vecino con la cara desencajada y moviendo la cabeza de un lado a otro (cuando pudo hablar me dijo que si la carrera hubiera durado unos metros más habría perdido el conocimiento).
Le pregunto por el de Málaga y me dice que intentó tirar detrás de mi y que se lo encontró sentado en el suelo sin fuerza para levantarse, (creo que se lo llevó la ambulancia), supongo que sería un golpe de calor.
Me sabe mal el irme y no despedirme del chaval de Málaga ni saber qué es lo que exactamente le pasó, pero la verdad que ha sido una experiencia inolvidable y estoy deseando de que llegue la próxima (supongo que será la de Motril).
Para la organización le doy un 10, buen avituallamiento (incluido gatorate al final), buena bolsa del corredor y mucho empeño para que las cosas salieran bien.
No puedo compararla con ninguna porque es la primera que hago, pero me llevo un muy buen sabor de boca.
Por último (y lo que más le gusta a Nekerun) una de números:
- Tiempo oficial 1:49:04, oficioso 1:49:00
- Pulsaciones medias: 165
- Máximas: 206 (este dato creo que no es bueno, o se habrá solapado con otro, porque sólo al final me veía asfixiado y aflojé bastante, pero subiendo iba sobre unas 170).
- Puesto general 193, masculino 189, veterano A 38
Neke, si te parece bien pon un enlace en alguna entrada del blog por si alguien está interesado en esta media.
Un saludo a todos y espero conoceros en Motril.
P.D.: Menos mal que iba a ser escueto.

31 Maratón de Madrid (o la escusa para comprarse unas zapas)

Martes, 29 de Abril de 2008 nekerun 22 comentarios

Estoy dándole vueltas al asunto y la verdad sea dicha, no se como empezar a deshacer el ovillo.

Quizá debería decir que todo esto no empezó el sábado pasado, cuando al GPS le dije al oido que hiciese el favor de llevarme hasta la hospitalaria morada de mis queridos Miguel y Encarni, allá por Getafe. En cualquier caso podría decir que así comenzó el desenlace de la historia, porque en realidad el disparo de salida fue allá por el mes de enero. Pero podemos estar todos tranquilos porque la crónica de esas más de 15 semanas ya se ha escrito, entrenamiento a entrenamiento, así que no pienso repetirla.

El sprint final si arrancó el día que he señalado antes. Como sabía que mis anfitriones no estarían disponibles hasta la hora de la comida, no tuve ninguna prisa por empezar el viaje, de hecho ni siquiera madrugué. Me levanté y preparé el poco equipaje que necesitaba, me despedí de los mios, que esta vez no podrían acompañarme y a los que eché mucho de menos, y ahí que me fui, carretera y manta, camino del norte, a la capital del reino.

Cielo azul, tiempo inmejorable, poco tráfico… Todo perfecto, algo sí como un buen prefacio que anuncia un buen libro, hasta que la ley de Murphy mueve el guindo y tú acabas con las costillas en el suelo. En mi caso el meneo llegó en forma de SMS al móvil con, aproximadamente, la mitad del camino hecho:

Me acabo de dar cuenta de que llevas una zapatilla de cada, aquí hay una Asics y una Saucony.

Mi Santa dixit.

¡¡Zas!! (que diría Mafalda), a hacer puñetas las buenas sensaciones y el buen rollito. Aún con la cara de tonto me meto en la primera gasolinera que encuentro y vuelvo a leer el mensaje. Imposible, no puede ser que ésto me haya pasado a mi. Bajo del coche, abro el bolso y ahí estan, una al ladito de la otra, una para el pie izquierdo y otro para el derecho, como debe ser, pero… blanca y azul una y blanca y naranja otra, una Asics y una Saucony, una con poco mas de 700 km. y otra que supera con creces los 1000. Unas llamadas y algunas consultas mas tarde llega el diagnóstico: chaval, vas a empezar tu primer maratón saltándote por el morro una regla de oro: no se estrena nada el día de la carrera y menos aún zapatillas.

Cuando una hora después llego a Getafe el Zapatillasgate todavía me pesa en el humor. Menos mal que la bienvenida de Miguel y Encarni, la buena conversación y la no menos buena comida obraron el milagro de devolverme el buen ánimo.

Nada mas acabar de comer damos comienzo a la agenda vespertina: primero ir hasta la feria del corredor para recoger el dorsal y dar una vuelta, echar un ojo a las zapatillas y ver si es posible solucionar el tema allí o hay que echar mano del plan B y por último dejar mi coche aparcado cerca del restaurante donde ibamos a celebrar la comida de las agujetas, para regresar a casa via metro y cercanías. Recogiendo el dorsal empezamos a encontrarnos con gente conocida (o por conocer), de entre todos ellos me alegré especialmente de encontrarme de nuevo con el gran Pepe y sus abrazos de oso y, aunque en esos momentos no lo sabía, con David, a la sazón cicerone de Pepe y al que no tenía el gusto de conocer. Ni que decir tiene que cada vez que la historia de las zapatillas salía a relucir había mas de una sonrisa y mas de una mirada de te-acompaño-en-el-sentimiento-que-te-sea-leve, nada raro por otra parte. Después de activar el chip y una vez comprabdo que la camiseta talla única de este año iba a quedarme grande (a mi y a unos cuantos mas), David me propuso una posible solución: visitar el stand de Marathinez allí en la feria para ver si había un modelo de zapatilla que me acomodase y, en caso contrario, ir a la propia tienda que se encontraba muy cerca de la feria del corredor. El modelo en cuestión por el que me decidí fueron las Gel Cumulus de Asics porque, como bien dijeron todos y yo ya había concluido, dentro de la duda lo mas razonable era elegir unas zapatillas que ya tuviese probadas y comprobadas. Finalmente tuvimos que ir hasta la tienda, a la cual me acompañó muy amablemente David y allí encontramos lo que buscaba, unas Asics Gel Cumulus 9 que pasaron a lucir flamantes en mis pies directamente con, todo hay que decirlo, un 20% de descuento sobre su precio gracias de nuevo a David.

De vuelta a la feria, hubo tiempo para una cerveza, mas presentaciones, charla y una vuelta por algunos stands antes de empezar el camino de vuelta. Como Pepe tenía hospedaje muy cerca de la meta y, por tanto, del restaurante donde el gran Santi Palillo apalabró la comida de las agujetas, se vino con Miguel, Encarni y yo en el coche, ya que nuestra intención, como he dicho antes, era dejar el coche aparcado lo más cerca posible del sitio en cuestión, tanto es así que finalmente quedó estacionado justo enfrente de las puertas de Casa Santoña.

Ya en casa, la cena en la terraza de mis anfitriones fue el cierre perfecto para ese atareado día. Como se suele decir, bien está lo que bien acaba, y mejor hubiese estado si pasada la media noche, cuando ya estaba a punto de conseguir la dificil meta de conciliar el sueño, la siempre solicita organización del Mapoma no hubiese tenido a bien informarme mediante mensaje (a mi y a unos cuantos miles mas) de algo que ya preveíamos todos: que al día siguiente iba a hacer calor. En fin, que le vamos a hacer.

El domingo amaneció muy temprano, especialmente para Miguel y para Ron, y después del preceptivo desayuno y de repasar el equipo salimos para coger el cercanías que nos llevaría hasta Atocha, desde donde iríamos caminando hasta la zona de salida donde habíamos quedado, en la puerta de Correos, para hacernos una foto de familia antes de empezar la carrera. Una vez allí, mientras esperábamos al resto de la gente, tuve que ir a buscar urgentemente un sitio donde dar salida al exceso de líquido; ni que decir tiene que cuando volví ya no hubo tiempo ni para foto ni para nada mas que no fuese ir a dejar la bolsa en los camiones guardarropas, así que a esta alturas todavía no se si hubo o no hubo retrato familiar.

No se como me las apañé, pero cuando terminó el proceso me había quedado más solo que la una, así que me fui hacia adelante, hacia el arco de salida, hasta que la marabunta me impidió seguir avanzando. Me hubiese gustado llegar hasta los globos de 3:45 pero me resultó imposible y me tuve que conformar con quedarme al lado de los de 4:00, aunque ya llevaba decidido que no iban a ser estos guias los que marcasen mi ritmo.

No estoy nervioso, no le he estado en los días previos y tampoco lo estoy en ese momento, allí mezclado en aquella enorme marea. Intento disfrutar y miro todo con curiosidad intentando olvidar el dolor de los gemelos de mi pierna izquierda. Imperceptiblemente, sin previo aviso empezamos a movernos, primero andando, lentamente, pero no tardamos apenas nada, teniendo en cuenta las dimensiones de la carrera, en comenzar a trotar. Noto la adrenalina subir y me empeño en controlar el ritmo como tenía pensado, empezando muy lentamente para ir subiendo poco a poco hasta llegar a la velocidad de crucero que me había planteado. Así recorro el Paseo de la Castellana a un ritmo de 5:30, practicamente un paseo, lo que me permite disfrutar desde el primer momento de todo lo que me rodea, hasta que, como tenía planeado, cuando noto que las piernas empiezan a estar a punto comienzo a buscar ponerme en el intervalo de 5:15 – 5:20/km que me había propuesto llevar hasta que empezase la parte dura de la carrera donde serían las fuerzas y la propia carrera la que fijarían la velocidad. Según los números de la organización llego al kilómetro 15 a una media de 5:16/km, de ahí en adelante fui cumpliendo con mi propio guión: 5:18/km en el 20, 5:17/km en la media maratón (que completé en 1:51:45), 5:18/km en el 25 y 5:20 en el 30.

Llegué a la media, muy cerquita ya de la Casa de Campo si no me equivoco, en mejores condiciones de las que me esperaba, entero, sin acusar cansancio y sin dolores en las piernas, entre otras cosas porque el recorrido hasta ahí es muy cómodo y poco exigente a mi modo de ver. Entrar en uno de los pulmones de Madrid y correr debajo de sus arboledas fue toda una agradable experiencia. Fue un paréntesis de sombra y algo de frescor en mitad de ese día de sol y calor castellano que hizo tanto daño. No pude evitar que el corazón me diese un vuelco cuando, pasando por el kilómetro 23 o 24, no recuerdo ahora exactamente, me di cuenta de que ya estaba en la zona desconocida, de que ya había llegado corriendo más lejos de lo que jamás lo había hecho, de que a partir de ese momento todo iba a ser nuevo… y se me saltaron las lágrimas.

Pero los kilómetros, el calor y el asfalto pasan factura. Posiblemente todos hayamos oído o leído alguna vez que el maratón empieza en el kilómetro 30. El mio en particular, mi maratón, puedo decir que comenzó a hacerse notar sobre el kilómetro 32. Recuerdo perfectamente que mientras pasaba frente al estadio Vicente Calderón, aproximadamente en ese punto kilométrico, me di cuenta, casi de repente, de que el cansancio empezaba a hacer mella en mí. Nada anormal, nada que no fuese de esperar, pero no pude evitar sentir que el estomago se me encogía al pensar si después de la próxima curva me encontraría con el famoso muro o en que kilómetro el no menos conocido tio del mazo me elegiría como objetivo, sobre todo porque a esas alturas de la carrera ya había visto suficientes cadáveres. Había hecho todo lo posible para cuidarme: beber agua e isotónico en todos y cada uno de los puestos, no dar tirones bruscos y tomar una barrita, de estas al estilo de los power geles, en el kilómetro 15 y 30 respectivamente, pero también sabía, se, que esto no garantiza nada de nada.

A partir del kilómetro 35 el recorrido empieza a complicarse. A partir de ahí ya no había paliativos ni consuelo, sabía que estaba cansado, de la cintura para abajo había dolores donde nunca los había tenido. No hubiese sido ningún crimen, pero tenía especial empeño en acabar la carrera sin caminar un solo metro y allí estaban las piernas, todavía obedeciendo y moviéndose cuando lo que las empuja es mas la voluntad que el músculo, empeñado como estaba en seguir mi propio plan: cuando la carrera se pusiese cuesta arriba, literalmente, debía de moverme entre los 5:20/km y los 5:30/km, lo suficiente para acabar dentro de mi objetivo secundario, es decir, por debajo de las 4 horas. Estos fueron los resultados de mi esfuerzo: al 35 llegué a 5:22/km, al 40 (en plena cuensta) a 5:29/km y al 42, porque llegué al 42 y doscientos metros mas allá, en 5:32/km.

Cuando el camino se encabritó ya no hubo tiempo para admirar nada mas. Ahí es cuando llegó el momento del sufrimiento, cuando el maratón te enseña el otro lado, la cara oculta de su luna. A partir de ese momento apenas recuerdo detalles de las calles y los sitios por los que pasamos, solo se que me concentré totalmente en mantener mi voluntad por encima de todo y en el asfalto caliente que me cocía los pies dentro de mis zapatillas nuevas. Conservo retazos: el espectador anónimo que ofrecía gajos de naranja a los corredores, la gente que se paraba de golpe con calambres, la sorpresa de encontrarme a David (si, el que me acompañó a Marathinez) andando para dar un descanso a sus piernas, el calor axfisiante y la cuesta, la eterna cuesta.

Del kilómetro 39 al 41 fue un infierno y sin embargo no hubo muro, ni tio del mazo. Esta vez pasé de puntillas, sin armar ruido y salí indemne. No hubo calambres, ni nauseas, ni pájaras, nada que no fuese el cansancio acumulado. Entré al Parque del Retiro corriendo, como había salido mas de tres horas atrás y aflojé, quería empaparme de esa sensación, de correr en ese pasillo de rostros que te gritan y te animan, de la gente que te felicita a voces, de la sensación de triunfo cuando pasa a la altura de la pancarta que muestra el kilómetro 42. Tengo que confesar que incluso le saqué la lengua. Y esos 195 metros últimos (que curiosamente tenemos que agradecer a los hijos de la Gran Bretaña y no a la mítica hazaña de Filípides) y que te acercan el ansiado cartelito blanco, pequeño, que contienen las cuatro letras mágicas: META. No grité, no di saltos, no levanté los brazos, no me abracé con nadie porque no encontré con quien hacerlo, pero apreté los puños con todas mis fuerzas y debajo de las gafas de sol, unas lágrimas se mezclaron con el sudor.

¿Agradecimientos?, incontables, me da miedo dejarme a alguien fuera, como me he dejado, soy consciente de ello, tantas cosas fuera de esta crónica. No puedo olvidarme de Encarni, el único rostro conocido entre la multitud del público, que nos siguió toda la carrera y que apareció providencialmente a lo largo de la carrera en tres o cuatro ocasiones para gritarme sus ánimos con todas sus fuerzas, además de abrirme las puertas del hogar que comparte con Miguel, otro al que tengo tanto que agradecer. Y que decir de todos los que me habéis apoyado durante estos meses de preparación, por vuestros consejos, vuestros ánimos, vuestras bromas, a todos vosotros, GRACIAS.

¿Satisfacciones?, todas, principalmente dos: el objetivo conseguido y, por supuesto, el calor de los amigos, de los nuevos y de los que reencuentras: Santi, al que hay que agradecer la estupenda comida que organizó para todos nosotors, Pepe, Sylvie, Roberto, y tantos otros a los que pido que no se ofendan si no ven su nombre aquí.

¿Las fotos?, en cuanto las tenga.

Mi dedicatoria especial a mi gente: Rocío (grande y pequeña) y Sergio.

No sería yo si no pusiese los números, así que aquí van: terminé en un tiempo neto de 3:53:48 a un ritmo medio de 5:32/km, en la posición 3748 de la general (sobre 7739, hubo muchísimos abandonos) , el 3748 de los 7320 corredores masculinos que llegamos a meta y el 815 de mi categoría, en esta ocasión sobre 1540 participantes. Para terminar otro datos curioso: en el kilómetro 10 iba en la posición 4489, en el 15 en la 4376, en el 20 en la 4424, en la media en la 4394, en el 25 en la 4242, en el 30 en la 4034, en el 35 la 3812, en el 40 en la 3666 y en el 42,195 en la que ya sabéis, la 3748.

…0 – XVIII Media Maratón Ciudad de Málaga

Lunes, 7 de Abril de 2008 nekerun 16 comentarios

El domingo amaneció casi nublado, aunque no tan fresco como la tarde-noche del sábado. De todas maneras no tardamos mucho en adivinar que el día iba a ser soleado y caluroso, aunque quizá no tan húmedo como el año pasado.

Las 8 de la mañana era la hora fijada para encontrarnos todos los miembros del club en la cafetería del hotel para desayunar antes de salir en dirección al polideportivo de Carranque, lugar de salida y llegada de la carrera. Así que allí estabamos puntuales dispuestos a dar buena cuenta de un buen desayuno. En mi caso en particular esta primera comida me resulta esencial porque necesito salir con el depósito lleno, en caso contrario no tengo nada que hacer, de ahí que lo llenase con un buen café con leche, dos tostadas de mantequilla con mermelada y una tercera de aceite.

El camino a Málaga lo hicimos en dos coches, en uno iba servidor con todo su equipo de apoyo y asistencia, ( a saber mi Santa y mis dos Miniyos) y en el otro el resto de los compañeros del club (sus respectivos/as acompañantes decidieron quedarse en Torremolinos). Después de aparcar el coche, lo que nos llevó no más de 5 minutos porque todavía no había comenzado a llegar el grueso de participantes, nos dirigimos a recoger el dorsal; en realidad lo que recogimos fue el dorsal y las camisetas  que componían la bolsa del corredor ( una de manga larga y otra de manga corta, ambas de las llamadas técnicas), lo que supuso una sorpresa para mi porque era la primera vez que tenía en la mano el regalo antes de terminar la carrera, algo así como si me hubiese ido a leer el final de libro antes de empezarlo siquiera.

Mientras los demás iban al coche a recoger bolsos y mochilas para ir preparándose para el evento, mi equipo técnico y yo buscamos acomodo en el graderío mientras le daba el finiquito a mi habitual litro de bebida isotónica con el tiempo suficiente como para evacuar el exceso de líquido antes de la salida.

Conforme el Carranque y sus alrededores comenzaban a llenarse de paricipantes y público, me di cuenta de que me iba a resultar difícil encontrar a todos aquellos con los que, de una forma u otra, había quedado para esa mañana para, al menos, saludarnos y hacernos una foto de familia antes de la salida. De hecho solo me encontré con Juan dentro del recito en dos breves ocasiones que dieron para poco más que saludarnos y un rápido cambio de impresiones (aprovecho para darle mis felicitaciones por haber terminado esta media, que era su bautizo en la distancia).

A poco más de media hora de la salida terminé de despojarme de la ropa sobrante y después de dejar a mi Santa (la pobre tuvo que ejercer de mochilera, madre y fotógrafa) y el resto de mi staff en las gradas del polideportivo, me fui para la avenida donde está situada la linea de partida. Nada mas comenzar el trote de calentamiento, me pareció oir que me llamaban a gritos. Al darme la vuelta comprobé que era José Antonio el que voceaba mi nombre entre aquel barullo de gente y aunque en ese momento me paré solo lo suficiente para saludarlo a él y a sus compañeros del Cronos, después tuve la oportunidad de compartir con él los minutos previos a la salida y los primeros metros de la carrera.

Por la megafonía de la organización avisaban sobre el calor que iba a acompañarnos el resto de la jornada y nos recomendaban prudencia a la hora de correr, insistiendo en que nos hidratásemos adecuadamente en los puntos de agua situados al efecto cada 2,5 kilómetros a partir del 5º.

En una carrera en la que mas de dos millares de corredores (creo que se hablaba de 2500 participantes) están dispuestos a salir por pies en cuanto suene el pistoletazo de partida, la salida siempre es una pequeña anarquía sin orden ni concierto. Unos metros despues de cruzar por debajo del arco que marcaba el punto de arranque de la prueba y justo al empezar la cuesta abajo que nos llevaría hasta el paseo maritimo, me despedí de José Antonio deseándole toda la suerte del mundo.

Los primeros kilómetros siempre son, al menos para mi, el tira y afloja para encontrar sitio y fijar el ritmo, en un eslalon continuo de avances y retrocesos. Durante los dos mil primeros metros mi ritmo rondó los 4:00/km, algo totalmente ilógico para mis posibilidades, así que en cuanto tuve la oportunidad eché el freno y busqué la cadencia que me marqué como objetivo: entre 4:32/km y 4:35/km. En esas estaba cuando sobre el 3º kilómetro me alcanzó Juan, uno de mis compañeros de club, de manera que terminamos formando pareja de baile, dispuestos a seguir así para el resto de la carrera.

El calor apretaba, así que llegar al primer punto de avituallamiento líquido en el kilómetro 5 fue un auténtico premio. Invertí la botellita de agua en refrescarme tanto por dentro, como por fuera.

Sobre dos kilómetros después se terminó de formar el trio que anduvimos juntos durante gran parte de la carrera al alcanzar a un corredor que vestía la equipación de las balas rojas, el conocido club de CarrerasPouplares.com, el mismo que saludé fugazmente, sin conocerlo, en la media de Álora de este año: ha sido todo un placer compartir kilómetros contigo Ricardo, un auténtico comecaminos.

Después del pequeño laberinto de vueltas y revueltas de la primera parte del paseo marítimo (hasta cuatro veces pasa la carrera por el mismo tramo, lo que hace de esta zona la más aburrida de esta media), enfilamos por fin hacia la zona del puerto y el Paseo de los Curas a un ritmo que resultó demasiado lento para lo que yo pretendía: hasta los 4:38/km llegamos a rodar el  trio maravillas, y no porque no pudiese ir algo más rápido, sino porque quizás se me fue el santo al cielo entre charla y charla con mis compañeros de zancada, pero ojo, nada más lejos de mi intención que culparlos a ellos de nada, porque si no fui a la velocidad que tenía prevista, si que tuve el placer de compartir esos momentos en tan buena compañía.

Sin perder de vista que estaba compitiendo y, por tanto, moviéndome siempre cerca de mis propios límites, me encontraba muy cómodo y con fuerzas pasado el ecuador de la carrera, mientras nos dirigíamos hacia los Baños del Carmen, donde la carrera giraba 360º para dirigirse de nuevo hacia el Carranque. Fue aquí, sobre el kilómetro 13 o 14, poco despues de hacer el cambio de sentido, cuando me planteé abandonar a mis compañeros e intentar acelerar el ritmo en una especie de larguísimo sprint que me llevase, si era posible, a acercarme a mi objetivo: aproximarme todo lo que pudiera a 1:35.

Creo que todavía no había terminado de decidirme, cuando ya iba lanzado, dejando a trás a Juan y Ricardo. Los kilómetros empezaron a caer lentamente, en ocasiones exasperantemente lentos, mientras no dejaba de adelantar corredores. Incluso el Fore parecía negarse a bajar las cifras del ritmo medio de los 4:37/km. En un par de ocasiones toqueteé el GPS para consultar los ritmos instantaneos, pero no volví a repetirlo porque las cifras me hacían temblar las patillas: ¿dóndque iba yo, con mas de 15 kilómetros en el cuerpo y casi 6 por delante, incluida la cuesta final, a entre 4:20/km y 4:25/km? Hubo un momento en que pensé que no iba a aguantar aquel ritmo hasta cruzar la linea de meta, pero fue solo eso, un momento.

Compartiendo calles con el tráfico, pasé por el Paseo del Parque, La Alameda y la zona del Corte Inglés para llegar al Puente de las Américas, donde practicamente empezaba la subida final aunque el recorrido había comenzado a picar para arriba kilómetros antes. En los primeros metros de la pendiente compruebo que el ritmo, que había llegado a los 4:35/km, se plantaba de nuevo en los 4:37/km, así que decido echar los restos en esos dos kilómetros y pico últimos y vuelvo a acelerar en la cuesta arriba, hasta volver a (casi) recuperar la velocidad que había traído hasta el momento.

Al acercarme por fin a las puertas del polideportivo compruebo que no voy a poder entrar en 1:35, el coche que portaba el reloj oficial de la prueba esta parado justo a la entrada y su crono marca ya unos segundo más de esa hora y 35 minutos, mientras que a mi me falta aún por dar la vuelta a la pista de atletismo. La verdad es que me da igual, sin bajar el ritmo entro en el tartán para completar los últimos metros. Miro a la grada buscando a mi gente, aunque me resulta imposible distinguirlos entre el gentío que anima desde allí.

Mientras paso por el control de dorsales me doy cuenta de lo cansado que estoy, casi tanto como satisfecho porque, al fin y al cabo, el crono no es, para mi, lo más importante de todo.

Ya ha terminado la carrera, pero aún queda tiempo para disfrutar de otro buen momento cuando me encuentro con mis estimados compañeros de fatiga que llegaron desde la ciudad de la Alhambra: José Antonio y Abel. Al primero tengo que darle todos los ánimos del mundo: es normal que no te encuentres a punto después de la lesión que tuviste hace apenas un par de meses o tres, con un poco de paciencia y esfuerzo volverás a ponerte en forma. En cuanto a Abel tengo que felicitarlo por su excelente estreno en la distancia (1:32 si no me equivoco), ya me gustaría a mi. También tuve el placer de conocer, por fin, a otro bloguero, corredor veterano y visitante de este diario: Paco Montoro, todo un placer.

En cuanto a los números, son estos: invertí un total de 1:37:22 (mi mejor marca hasta ahora, todo hay que decirlo) a un ritmo medio de 4:36/km, lo que me sirvió para quedar en el puesto 771 de entre los 2113 corredores que terminamos la prueba, el 744 de entre los competidores masculinos y el 141 de mi categoría, mientras que el vencedor, Clemen Koeck, que se entretuvo en hacerlo en 1:04:16, me sacó algo más de 7 kilómetros y 33 minutos de ventaja.

Por último, y no por ello menos importante, darle las gracias a mi particular equipo técnico, un beso para todos y cada uno de ellos.

P.S.: las fotos las colgaré en su correspondiente lugar en cuanto las tenga preparadas.

Edito:

Dicen que quién tiene mala memoria debe de tener buenos pies, en este caso se podría cambiar lo de pies para correr por manos para teclear, y es que me olvidé por completo de dar la enhorabuena tanto a José Antonio del Cronos, que consiguió darle capotazo a las 2 horas en esta distancia, como a Pedro que hizo lo propio en su debut y que además fue el primero con el que me encontré al llegar al polideportivo de Carranque (coincidimos en la recogida de dorsales), aunque después de ese breve encuentro no pudimos volver a vernos.

Justicia sea hecha ;-) .

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X Media Maratón de Álora – Valle del Sol

Lunes, 3 de Marzo de 2008 nekerun 8 comentarios

No había estado en mi vida en Álora, un pequeño pueblo del interior malagueño a unas decenas de kilómetros de la capital. Cuando se hace visible desde la carretera, su nombre, su alcazaba y su fisonomía evocan con fuerza el pasado árabe de estas tierras del sur. Como Vejer, Mojácar o tantas otras poblaciones de por aquí, las casas se arraciman en la cumbre de un monte, en esta ocasión a lomos de dos, entorno al antiguo castillo.

Cuando llegué a Álora ya estaba plagada de corredores y solo tuve que seguir a uno de los grupos hasta la pequeña plaza donde estaba situada la zona de salida y llegada. Hubo tiempo para recoger el dorsal, tomar un café, calentar y lo que hubiese querido porque la prueba comenzó con más de 20 minutos de retraso (creo que es la primera vez que me pasa).

El recorrido es un circuito de ida y vuelta siguiendo la antigua carretera comarcal que une Álora con Pizarra. Cuando suena el pistoletazo de salida los no más de 400 corredores que tomamos la salida, lo primero que encontramos es una suave y corta pendiente que nos lleva hasta el exterior del pueblo, para a continuación bajar a tumba abierta durante 3 kilómetros aproximadamente para entrar en el valle que se exitende a los pies de la población.

perfil-alora.jpeg

Durante los siete y pico kilómetros siguientes el trayecto es un falso llano que tiene a descender principalmente sin que se encuentren repechos de importancia, así que ese tramo de la carrera se me pasó volando a ritmos medios que oscilaban entre los 4:30/km y los 4:32/km. La carrera iba estirada, pero con los corredores agrupados y constantemente adelantaba o me adelantaban, saltando de un grupo a otro. El primer aviso que comenzó a hacer de tamiz fue al acercarnos a Pizarra, donde nos encontramos con la primera cuesta que podía recibir ese nombre, ahí, de golpe y porrazo, me vi adelantando a los grupos de corredores que había tenido delante sin tener que hacer esfuerzo alguno. También fue por aquí por donde nos cruzamos con la solitaria cabeza de carrera que pasó como una exhalación a nuestro lado, de vuelta ya para la linea de meta.

En un recorrido de ida y vuelta, lo malo es que todo lo que has bajado tienes que volver a subirlo y en nuestro caso fue Pizarra el punto de inflexión que marcó el final de la parte cómoda de la carrera. Durante el siguiente kilómetro o kilómetro y medio el camino comenzó a poner orden, o desorden, según se mire, entre los participantes. No tardé en verme aislado dentro de un pequeño grupo de 5 o 6 corredores, aunque ya sobre el kilómetro 13 o 14 me quedé solo hasta tal punto que parecía que cerraba la carrera porque detrás de mi no venía nadie durante un buen tramo, mientras que el corredor que llevaba delante se mantenía como a 200 o 300 metros de distancia.

A falta de 5 kilómetros para el final empecé a notar el cansancio, apesar de lo cual seguía manteniendo un buen ritmo que oscilaba entre los 4:35/km y los 4:37/km. De todas maneras lo peor estaba por llegar: tres kilómetros de una cuesta eterna y empinada como pocas, con un desnivel medio del 5,5%, que nos hizo sufrir, y mucho, a todos o casi todos los corredores. Fue una de las contadísimas ocasiones en las que he visto a la gente pararse para tomar aire y volver a continuar la carrera pero andando. El ritmo se me fue hasta los 4:42/km de media durante la escalada, sin embargo no puedo quejarme, visto lo visto, de como subí esos 3 últimos kilómetros. Ningún corredor me adelantó y yo dejé de contar competidores que dejaba atrás cuando llegué a las dos docenas, entre otras cosas porque o me concentraba en contar o me concentraba en seguir corriendo, pero imposible hacer las dos cosas a la vez. En los tramos mas duros notaba escalofríos y en algunos de ellos estuve tentado de caminar un rato, cuando por fin  el camino dejó de subir de una vez por todas me pareció mentira. Me dejé caer junto con un corredor de un club de Torremolinos, si no recuerdo mal, durante los últimos 300 o quizá 400 metros que había hasta la meta para terminar en 1:39:22, dentro de mi objetivo que era terminar por debajo de 1:40:00, dado que el terreno no era muy favorecedor.

La clasificación da otros datos, algunos curiosos: terminé en el puesto 117 de la general, 112 de los hombres y 27 de mi categoría, con un ritmo medio de 4:42/km o, lo que es igual, con una velocidad media de 12,74 km/h, mientras que el que ganó la prueba me sacó una ventaja de 34′ y 25″ y llegó 7307 metros por delante de mi (ahí es nada :-) ).

Mi felicitaciones a la organización. Todo el recorrido estaba perfectamente señalizado y controlado por los voluntarios, con puestos de agua puntualmente situados cada 5 kilómetros y algún que otro puesto de esponjas en el tramo de vuelta. También buena bolsa del corredor: camiseta de manga corta, camiseta técnica de manga larga, naranjas, limones, aceite, salchichón y pequeño plato-recuerdo del pueblo, no se si me dejo algo, pero como podéis ver estaba bien pertrechada.

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