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Archivo para la categoría ‘Operación Mapoma’

Las fotografías del Mapoma ‘08

Miércoles, 30 de Abril de 2008 nekerun 5 comentarios

Ya he podido colgar, por fin, las fotografías de Madrid que he podido conseguir. Posiblemente aún llegue alguna más, por ahora las que hay puestas se las debo mayoritariamente a Encarni y a su empeño por seguirnos, animarnos  y dejar constancia gráfica de nuestro paso por el Mapoma de este año. Mil gracias primor.

El resto, las menos y más pequeñas, las he cogido de la web de la fotografía oficial de la carrera y no tengo intención de comprarlas porque me parece simplemente abusivo querer cobrar 25 € por cada foto en formato electrónico (te envían el archivo a tu correo electrónico).

Además he puesto un video llamado 42 y 195 que encontré gracias al blog de Ana. Es del Mapoma de 2005 pero os aseguro que es perfectamente válido, ahora lo se con total certeza.

Espero que disfruteis de ambas cosas.

31 Maratón de Madrid (o la escusa para comprarse unas zapas)

Martes, 29 de Abril de 2008 nekerun 22 comentarios

Estoy dándole vueltas al asunto y la verdad sea dicha, no se como empezar a deshacer el ovillo.

Quizá debería decir que todo esto no empezó el sábado pasado, cuando al GPS le dije al oido que hiciese el favor de llevarme hasta la hospitalaria morada de mis queridos Miguel y Encarni, allá por Getafe. En cualquier caso podría decir que así comenzó el desenlace de la historia, porque en realidad el disparo de salida fue allá por el mes de enero. Pero podemos estar todos tranquilos porque la crónica de esas más de 15 semanas ya se ha escrito, entrenamiento a entrenamiento, así que no pienso repetirla.

El sprint final si arrancó el día que he señalado antes. Como sabía que mis anfitriones no estarían disponibles hasta la hora de la comida, no tuve ninguna prisa por empezar el viaje, de hecho ni siquiera madrugué. Me levanté y preparé el poco equipaje que necesitaba, me despedí de los mios, que esta vez no podrían acompañarme y a los que eché mucho de menos, y ahí que me fui, carretera y manta, camino del norte, a la capital del reino.

Cielo azul, tiempo inmejorable, poco tráfico… Todo perfecto, algo sí como un buen prefacio que anuncia un buen libro, hasta que la ley de Murphy mueve el guindo y tú acabas con las costillas en el suelo. En mi caso el meneo llegó en forma de SMS al móvil con, aproximadamente, la mitad del camino hecho:

Me acabo de dar cuenta de que llevas una zapatilla de cada, aquí hay una Asics y una Saucony.

Mi Santa dixit.

¡¡Zas!! (que diría Mafalda), a hacer puñetas las buenas sensaciones y el buen rollito. Aún con la cara de tonto me meto en la primera gasolinera que encuentro y vuelvo a leer el mensaje. Imposible, no puede ser que ésto me haya pasado a mi. Bajo del coche, abro el bolso y ahí estan, una al ladito de la otra, una para el pie izquierdo y otro para el derecho, como debe ser, pero… blanca y azul una y blanca y naranja otra, una Asics y una Saucony, una con poco mas de 700 km. y otra que supera con creces los 1000. Unas llamadas y algunas consultas mas tarde llega el diagnóstico: chaval, vas a empezar tu primer maratón saltándote por el morro una regla de oro: no se estrena nada el día de la carrera y menos aún zapatillas.

Cuando una hora después llego a Getafe el Zapatillasgate todavía me pesa en el humor. Menos mal que la bienvenida de Miguel y Encarni, la buena conversación y la no menos buena comida obraron el milagro de devolverme el buen ánimo.

Nada mas acabar de comer damos comienzo a la agenda vespertina: primero ir hasta la feria del corredor para recoger el dorsal y dar una vuelta, echar un ojo a las zapatillas y ver si es posible solucionar el tema allí o hay que echar mano del plan B y por último dejar mi coche aparcado cerca del restaurante donde ibamos a celebrar la comida de las agujetas, para regresar a casa via metro y cercanías. Recogiendo el dorsal empezamos a encontrarnos con gente conocida (o por conocer), de entre todos ellos me alegré especialmente de encontrarme de nuevo con el gran Pepe y sus abrazos de oso y, aunque en esos momentos no lo sabía, con David, a la sazón cicerone de Pepe y al que no tenía el gusto de conocer. Ni que decir tiene que cada vez que la historia de las zapatillas salía a relucir había mas de una sonrisa y mas de una mirada de te-acompaño-en-el-sentimiento-que-te-sea-leve, nada raro por otra parte. Después de activar el chip y una vez comprabdo que la camiseta talla única de este año iba a quedarme grande (a mi y a unos cuantos mas), David me propuso una posible solución: visitar el stand de Marathinez allí en la feria para ver si había un modelo de zapatilla que me acomodase y, en caso contrario, ir a la propia tienda que se encontraba muy cerca de la feria del corredor. El modelo en cuestión por el que me decidí fueron las Gel Cumulus de Asics porque, como bien dijeron todos y yo ya había concluido, dentro de la duda lo mas razonable era elegir unas zapatillas que ya tuviese probadas y comprobadas. Finalmente tuvimos que ir hasta la tienda, a la cual me acompañó muy amablemente David y allí encontramos lo que buscaba, unas Asics Gel Cumulus 9 que pasaron a lucir flamantes en mis pies directamente con, todo hay que decirlo, un 20% de descuento sobre su precio gracias de nuevo a David.

De vuelta a la feria, hubo tiempo para una cerveza, mas presentaciones, charla y una vuelta por algunos stands antes de empezar el camino de vuelta. Como Pepe tenía hospedaje muy cerca de la meta y, por tanto, del restaurante donde el gran Santi Palillo apalabró la comida de las agujetas, se vino con Miguel, Encarni y yo en el coche, ya que nuestra intención, como he dicho antes, era dejar el coche aparcado lo más cerca posible del sitio en cuestión, tanto es así que finalmente quedó estacionado justo enfrente de las puertas de Casa Santoña.

Ya en casa, la cena en la terraza de mis anfitriones fue el cierre perfecto para ese atareado día. Como se suele decir, bien está lo que bien acaba, y mejor hubiese estado si pasada la media noche, cuando ya estaba a punto de conseguir la dificil meta de conciliar el sueño, la siempre solicita organización del Mapoma no hubiese tenido a bien informarme mediante mensaje (a mi y a unos cuantos miles mas) de algo que ya preveíamos todos: que al día siguiente iba a hacer calor. En fin, que le vamos a hacer.

El domingo amaneció muy temprano, especialmente para Miguel y para Ron, y después del preceptivo desayuno y de repasar el equipo salimos para coger el cercanías que nos llevaría hasta Atocha, desde donde iríamos caminando hasta la zona de salida donde habíamos quedado, en la puerta de Correos, para hacernos una foto de familia antes de empezar la carrera. Una vez allí, mientras esperábamos al resto de la gente, tuve que ir a buscar urgentemente un sitio donde dar salida al exceso de líquido; ni que decir tiene que cuando volví ya no hubo tiempo ni para foto ni para nada mas que no fuese ir a dejar la bolsa en los camiones guardarropas, así que a esta alturas todavía no se si hubo o no hubo retrato familiar.

No se como me las apañé, pero cuando terminó el proceso me había quedado más solo que la una, así que me fui hacia adelante, hacia el arco de salida, hasta que la marabunta me impidió seguir avanzando. Me hubiese gustado llegar hasta los globos de 3:45 pero me resultó imposible y me tuve que conformar con quedarme al lado de los de 4:00, aunque ya llevaba decidido que no iban a ser estos guias los que marcasen mi ritmo.

No estoy nervioso, no le he estado en los días previos y tampoco lo estoy en ese momento, allí mezclado en aquella enorme marea. Intento disfrutar y miro todo con curiosidad intentando olvidar el dolor de los gemelos de mi pierna izquierda. Imperceptiblemente, sin previo aviso empezamos a movernos, primero andando, lentamente, pero no tardamos apenas nada, teniendo en cuenta las dimensiones de la carrera, en comenzar a trotar. Noto la adrenalina subir y me empeño en controlar el ritmo como tenía pensado, empezando muy lentamente para ir subiendo poco a poco hasta llegar a la velocidad de crucero que me había planteado. Así recorro el Paseo de la Castellana a un ritmo de 5:30, practicamente un paseo, lo que me permite disfrutar desde el primer momento de todo lo que me rodea, hasta que, como tenía planeado, cuando noto que las piernas empiezan a estar a punto comienzo a buscar ponerme en el intervalo de 5:15 – 5:20/km que me había propuesto llevar hasta que empezase la parte dura de la carrera donde serían las fuerzas y la propia carrera la que fijarían la velocidad. Según los números de la organización llego al kilómetro 15 a una media de 5:16/km, de ahí en adelante fui cumpliendo con mi propio guión: 5:18/km en el 20, 5:17/km en la media maratón (que completé en 1:51:45), 5:18/km en el 25 y 5:20 en el 30.

Llegué a la media, muy cerquita ya de la Casa de Campo si no me equivoco, en mejores condiciones de las que me esperaba, entero, sin acusar cansancio y sin dolores en las piernas, entre otras cosas porque el recorrido hasta ahí es muy cómodo y poco exigente a mi modo de ver. Entrar en uno de los pulmones de Madrid y correr debajo de sus arboledas fue toda una agradable experiencia. Fue un paréntesis de sombra y algo de frescor en mitad de ese día de sol y calor castellano que hizo tanto daño. No pude evitar que el corazón me diese un vuelco cuando, pasando por el kilómetro 23 o 24, no recuerdo ahora exactamente, me di cuenta de que ya estaba en la zona desconocida, de que ya había llegado corriendo más lejos de lo que jamás lo había hecho, de que a partir de ese momento todo iba a ser nuevo… y se me saltaron las lágrimas.

Pero los kilómetros, el calor y el asfalto pasan factura. Posiblemente todos hayamos oído o leído alguna vez que el maratón empieza en el kilómetro 30. El mio en particular, mi maratón, puedo decir que comenzó a hacerse notar sobre el kilómetro 32. Recuerdo perfectamente que mientras pasaba frente al estadio Vicente Calderón, aproximadamente en ese punto kilométrico, me di cuenta, casi de repente, de que el cansancio empezaba a hacer mella en mí. Nada anormal, nada que no fuese de esperar, pero no pude evitar sentir que el estomago se me encogía al pensar si después de la próxima curva me encontraría con el famoso muro o en que kilómetro el no menos conocido tio del mazo me elegiría como objetivo, sobre todo porque a esas alturas de la carrera ya había visto suficientes cadáveres. Había hecho todo lo posible para cuidarme: beber agua e isotónico en todos y cada uno de los puestos, no dar tirones bruscos y tomar una barrita, de estas al estilo de los power geles, en el kilómetro 15 y 30 respectivamente, pero también sabía, se, que esto no garantiza nada de nada.

A partir del kilómetro 35 el recorrido empieza a complicarse. A partir de ahí ya no había paliativos ni consuelo, sabía que estaba cansado, de la cintura para abajo había dolores donde nunca los había tenido. No hubiese sido ningún crimen, pero tenía especial empeño en acabar la carrera sin caminar un solo metro y allí estaban las piernas, todavía obedeciendo y moviéndose cuando lo que las empuja es mas la voluntad que el músculo, empeñado como estaba en seguir mi propio plan: cuando la carrera se pusiese cuesta arriba, literalmente, debía de moverme entre los 5:20/km y los 5:30/km, lo suficiente para acabar dentro de mi objetivo secundario, es decir, por debajo de las 4 horas. Estos fueron los resultados de mi esfuerzo: al 35 llegué a 5:22/km, al 40 (en plena cuensta) a 5:29/km y al 42, porque llegué al 42 y doscientos metros mas allá, en 5:32/km.

Cuando el camino se encabritó ya no hubo tiempo para admirar nada mas. Ahí es cuando llegó el momento del sufrimiento, cuando el maratón te enseña el otro lado, la cara oculta de su luna. A partir de ese momento apenas recuerdo detalles de las calles y los sitios por los que pasamos, solo se que me concentré totalmente en mantener mi voluntad por encima de todo y en el asfalto caliente que me cocía los pies dentro de mis zapatillas nuevas. Conservo retazos: el espectador anónimo que ofrecía gajos de naranja a los corredores, la gente que se paraba de golpe con calambres, la sorpresa de encontrarme a David (si, el que me acompañó a Marathinez) andando para dar un descanso a sus piernas, el calor axfisiante y la cuesta, la eterna cuesta.

Del kilómetro 39 al 41 fue un infierno y sin embargo no hubo muro, ni tio del mazo. Esta vez pasé de puntillas, sin armar ruido y salí indemne. No hubo calambres, ni nauseas, ni pájaras, nada que no fuese el cansancio acumulado. Entré al Parque del Retiro corriendo, como había salido mas de tres horas atrás y aflojé, quería empaparme de esa sensación, de correr en ese pasillo de rostros que te gritan y te animan, de la gente que te felicita a voces, de la sensación de triunfo cuando pasa a la altura de la pancarta que muestra el kilómetro 42. Tengo que confesar que incluso le saqué la lengua. Y esos 195 metros últimos (que curiosamente tenemos que agradecer a los hijos de la Gran Bretaña y no a la mítica hazaña de Filípides) y que te acercan el ansiado cartelito blanco, pequeño, que contienen las cuatro letras mágicas: META. No grité, no di saltos, no levanté los brazos, no me abracé con nadie porque no encontré con quien hacerlo, pero apreté los puños con todas mis fuerzas y debajo de las gafas de sol, unas lágrimas se mezclaron con el sudor.

¿Agradecimientos?, incontables, me da miedo dejarme a alguien fuera, como me he dejado, soy consciente de ello, tantas cosas fuera de esta crónica. No puedo olvidarme de Encarni, el único rostro conocido entre la multitud del público, que nos siguió toda la carrera y que apareció providencialmente a lo largo de la carrera en tres o cuatro ocasiones para gritarme sus ánimos con todas sus fuerzas, además de abrirme las puertas del hogar que comparte con Miguel, otro al que tengo tanto que agradecer. Y que decir de todos los que me habéis apoyado durante estos meses de preparación, por vuestros consejos, vuestros ánimos, vuestras bromas, a todos vosotros, GRACIAS.

¿Satisfacciones?, todas, principalmente dos: el objetivo conseguido y, por supuesto, el calor de los amigos, de los nuevos y de los que reencuentras: Santi, al que hay que agradecer la estupenda comida que organizó para todos nosotors, Pepe, Sylvie, Roberto, y tantos otros a los que pido que no se ofendan si no ven su nombre aquí.

¿Las fotos?, en cuanto las tenga.

Mi dedicatoria especial a mi gente: Rocío (grande y pequeña) y Sergio.

No sería yo si no pusiese los números, así que aquí van: terminé en un tiempo neto de 3:53:48 a un ritmo medio de 5:32/km, en la posición 3748 de la general (sobre 7739, hubo muchísimos abandonos) , el 3748 de los 7320 corredores masculinos que llegamos a meta y el 815 de mi categoría, en esta ocasión sobre 1540 participantes. Para terminar otro datos curioso: en el kilómetro 10 iba en la posición 4489, en el 15 en la 4376, en el 20 en la 4424, en la media en la 4394, en el 25 en la 4242, en el 30 en la 4034, en el 35 la 3812, en el 40 en la 3666 y en el 42,195 en la que ya sabéis, la 3748.

Un test contra viento y marea.

Lunes, 21 de Abril de 2008 nekerun 7 comentarios

Durante toda la semana pasada estuve esperando que el clima me diese un respiro lo suficientemente largo y tranquilo como para poder hacer el famoso test de los 2 x 6000, y en esa espera me llegó el viérnes sin la deseada tregua. Decidido como estaba a hacer la dichosa prueba y dado que además la semana había pasado en blanco en cuanto a entrenamientos se refiere, con la excepción del martes que si pude salir, me propuse que el sábado, salvo huracán, terremoto, erupción volcánica o alguna otra causa de fuerza mayor, intentaría hacer esos 12000 metros que, teoricamente al menos, me podrían dar la última orientación sobre el planteamiento de la carrera.

Por si alguien no conoce o no recuerda en que consiste este test, aquí os pongo su descripción en boca de uno de los autores a los que, dicho sea de paso, no conozco: (C&P de la web de Runner’s World, para seguir leyendo pinchad sobre el enlace) Leer más…

En la cuesta abajo.

Miércoles, 16 de Abril de 2008 nekerun 7 comentarios
en-la-cuesta-abajo

Si, en la cuesta abajo, así estoy ya, mirando desde lo alto casi puedo ver la salida del Mapoma.

Se podría decir que el domingo fue el punto álgido del plan de entrenamiento, el último gran progresivo tanto por distancia, como por ritmos; desde ese día y en estas dos próximas semanas los entrenamiento disminuyen, sobre todo en intensidad, quizá con la salvedad del test del 2 x 6000.

El último gran rodaje en progresión subió su tiempo hasta los 110 minutos, es decir, hasta 1 hora y 50 minutos, el más largo de cuantos he hecho. En ese tiempo recorrí 21,5 kilómetros, lo que es tanto como decir que me guisé y me comí una media maratón a la semana exacta de haber corrido la de Málaga, eso si, dividida en las tres mismas fases en las que lo han hecho los progresivos previos durante todo el programa de preparación y que en este caso se repartieron de la siguiente manera: 60′ a 5:17/km, 30′ a 4:52/km y 20′ a 4:37/km.

Ayer martes fue cuando el panorama cambió y el rodaje normal pasó de los 70′ a los 65′, lo que será la tónica dominante durante lo que me queda de plan. Esa poco mas de una hora, dio para recorrer poco menos de 12 km. tranquilamente, sin grandes esfuerzos.

Es hora de ir repasando que aconsejan para los últimos días antes de la gran prueba.

3 x 3000

Jueves, 10 de Abril de 2008 nekerun 13 comentarios
3-x-3000

Después de 24 horas ininterrumpidas de necesaria lluvia, el clima me hizo ayer tarde un hueco (al menos de agua, que no de viento) para evitar que el entrenamiento del miércoles siguiera el mismo camino que el del martes.

Entre recuperar el rodaje pérdido o seguir el plan como si no hubiese pasado nada y elegir las series del menú del día, opté por esta última posibilidad recordando lo que me dijo uno de mis maestros en una ocasión: si se tiene que perder algun entrenamiento, procura que no sea uno de calidad. Así que ni corto ni perezoso me planté en el lugar habitual para estos menesteres preparado para seguir el programa con unas series de 3 x 3000 con 90″ de recuperación, en las que los ritmos debeían oscilar entre los 4:55/km para la mas lenta y 4:30/km para la mas rápida. A estas alturas de la película, y no porque vaya de sobrado, estos ritmos no suponen ningún esfuerzo especial, así que no me costó ningún trabajo cumplir con la receta. Exactamente los ritmos fueron 4:54/km, 4:37/km y 4:27/km para cada una de las tres repeticiones.

En estos momentos la duda que empieza a ponerse en primer plano es la eterna pregunta sobre cuál debería ser mi ritmo en carrera. En un comentario al post anterior mi querida Sylvie me venía a decir que estoy en condiciones de aproximarme a las 3 horas y media, siempre con el permiso de la autoridad y de las circunstancias del día de la carrera. Yo siempre he pensado en algo así como 3:50, pero tampoco estoy seguro. ¿Os mojáis?, venga, a ver los más experimentados (y los menos) si se atreven a darme una orientación.

…0 – XVIII Media Maratón Ciudad de Málaga

Lunes, 7 de Abril de 2008 nekerun 16 comentarios

El domingo amaneció casi nublado, aunque no tan fresco como la tarde-noche del sábado. De todas maneras no tardamos mucho en adivinar que el día iba a ser soleado y caluroso, aunque quizá no tan húmedo como el año pasado.

Las 8 de la mañana era la hora fijada para encontrarnos todos los miembros del club en la cafetería del hotel para desayunar antes de salir en dirección al polideportivo de Carranque, lugar de salida y llegada de la carrera. Así que allí estabamos puntuales dispuestos a dar buena cuenta de un buen desayuno. En mi caso en particular esta primera comida me resulta esencial porque necesito salir con el depósito lleno, en caso contrario no tengo nada que hacer, de ahí que lo llenase con un buen café con leche, dos tostadas de mantequilla con mermelada y una tercera de aceite.

El camino a Málaga lo hicimos en dos coches, en uno iba servidor con todo su equipo de apoyo y asistencia, ( a saber mi Santa y mis dos Miniyos) y en el otro el resto de los compañeros del club (sus respectivos/as acompañantes decidieron quedarse en Torremolinos). Después de aparcar el coche, lo que nos llevó no más de 5 minutos porque todavía no había comenzado a llegar el grueso de participantes, nos dirigimos a recoger el dorsal; en realidad lo que recogimos fue el dorsal y las camisetas  que componían la bolsa del corredor ( una de manga larga y otra de manga corta, ambas de las llamadas técnicas), lo que supuso una sorpresa para mi porque era la primera vez que tenía en la mano el regalo antes de terminar la carrera, algo así como si me hubiese ido a leer el final de libro antes de empezarlo siquiera.

Mientras los demás iban al coche a recoger bolsos y mochilas para ir preparándose para el evento, mi equipo técnico y yo buscamos acomodo en el graderío mientras le daba el finiquito a mi habitual litro de bebida isotónica con el tiempo suficiente como para evacuar el exceso de líquido antes de la salida.

Conforme el Carranque y sus alrededores comenzaban a llenarse de paricipantes y público, me di cuenta de que me iba a resultar difícil encontrar a todos aquellos con los que, de una forma u otra, había quedado para esa mañana para, al menos, saludarnos y hacernos una foto de familia antes de la salida. De hecho solo me encontré con Juan dentro del recito en dos breves ocasiones que dieron para poco más que saludarnos y un rápido cambio de impresiones (aprovecho para darle mis felicitaciones por haber terminado esta media, que era su bautizo en la distancia).

A poco más de media hora de la salida terminé de despojarme de la ropa sobrante y después de dejar a mi Santa (la pobre tuvo que ejercer de mochilera, madre y fotógrafa) y el resto de mi staff en las gradas del polideportivo, me fui para la avenida donde está situada la linea de partida. Nada mas comenzar el trote de calentamiento, me pareció oir que me llamaban a gritos. Al darme la vuelta comprobé que era José Antonio el que voceaba mi nombre entre aquel barullo de gente y aunque en ese momento me paré solo lo suficiente para saludarlo a él y a sus compañeros del Cronos, después tuve la oportunidad de compartir con él los minutos previos a la salida y los primeros metros de la carrera.

Por la megafonía de la organización avisaban sobre el calor que iba a acompañarnos el resto de la jornada y nos recomendaban prudencia a la hora de correr, insistiendo en que nos hidratásemos adecuadamente en los puntos de agua situados al efecto cada 2,5 kilómetros a partir del 5º.

En una carrera en la que mas de dos millares de corredores (creo que se hablaba de 2500 participantes) están dispuestos a salir por pies en cuanto suene el pistoletazo de partida, la salida siempre es una pequeña anarquía sin orden ni concierto. Unos metros despues de cruzar por debajo del arco que marcaba el punto de arranque de la prueba y justo al empezar la cuesta abajo que nos llevaría hasta el paseo maritimo, me despedí de José Antonio deseándole toda la suerte del mundo.

Los primeros kilómetros siempre son, al menos para mi, el tira y afloja para encontrar sitio y fijar el ritmo, en un eslalon continuo de avances y retrocesos. Durante los dos mil primeros metros mi ritmo rondó los 4:00/km, algo totalmente ilógico para mis posibilidades, así que en cuanto tuve la oportunidad eché el freno y busqué la cadencia que me marqué como objetivo: entre 4:32/km y 4:35/km. En esas estaba cuando sobre el 3º kilómetro me alcanzó Juan, uno de mis compañeros de club, de manera que terminamos formando pareja de baile, dispuestos a seguir así para el resto de la carrera.

El calor apretaba, así que llegar al primer punto de avituallamiento líquido en el kilómetro 5 fue un auténtico premio. Invertí la botellita de agua en refrescarme tanto por dentro, como por fuera.

Sobre dos kilómetros después se terminó de formar el trio que anduvimos juntos durante gran parte de la carrera al alcanzar a un corredor que vestía la equipación de las balas rojas, el conocido club de CarrerasPouplares.com, el mismo que saludé fugazmente, sin conocerlo, en la media de Álora de este año: ha sido todo un placer compartir kilómetros contigo Ricardo, un auténtico comecaminos.

Después del pequeño laberinto de vueltas y revueltas de la primera parte del paseo marítimo (hasta cuatro veces pasa la carrera por el mismo tramo, lo que hace de esta zona la más aburrida de esta media), enfilamos por fin hacia la zona del puerto y el Paseo de los Curas a un ritmo que resultó demasiado lento para lo que yo pretendía: hasta los 4:38/km llegamos a rodar el  trio maravillas, y no porque no pudiese ir algo más rápido, sino porque quizás se me fue el santo al cielo entre charla y charla con mis compañeros de zancada, pero ojo, nada más lejos de mi intención que culparlos a ellos de nada, porque si no fui a la velocidad que tenía prevista, si que tuve el placer de compartir esos momentos en tan buena compañía.

Sin perder de vista que estaba compitiendo y, por tanto, moviéndome siempre cerca de mis propios límites, me encontraba muy cómodo y con fuerzas pasado el ecuador de la carrera, mientras nos dirigíamos hacia los Baños del Carmen, donde la carrera giraba 360º para dirigirse de nuevo hacia el Carranque. Fue aquí, sobre el kilómetro 13 o 14, poco despues de hacer el cambio de sentido, cuando me planteé abandonar a mis compañeros e intentar acelerar el ritmo en una especie de larguísimo sprint que me llevase, si era posible, a acercarme a mi objetivo: aproximarme todo lo que pudiera a 1:35.

Creo que todavía no había terminado de decidirme, cuando ya iba lanzado, dejando a trás a Juan y Ricardo. Los kilómetros empezaron a caer lentamente, en ocasiones exasperantemente lentos, mientras no dejaba de adelantar corredores. Incluso el Fore parecía negarse a bajar las cifras del ritmo medio de los 4:37/km. En un par de ocasiones toqueteé el GPS para consultar los ritmos instantaneos, pero no volví a repetirlo porque las cifras me hacían temblar las patillas: ¿dóndque iba yo, con mas de 15 kilómetros en el cuerpo y casi 6 por delante, incluida la cuesta final, a entre 4:20/km y 4:25/km? Hubo un momento en que pensé que no iba a aguantar aquel ritmo hasta cruzar la linea de meta, pero fue solo eso, un momento.

Compartiendo calles con el tráfico, pasé por el Paseo del Parque, La Alameda y la zona del Corte Inglés para llegar al Puente de las Américas, donde practicamente empezaba la subida final aunque el recorrido había comenzado a picar para arriba kilómetros antes. En los primeros metros de la pendiente compruebo que el ritmo, que había llegado a los 4:35/km, se plantaba de nuevo en los 4:37/km, así que decido echar los restos en esos dos kilómetros y pico últimos y vuelvo a acelerar en la cuesta arriba, hasta volver a (casi) recuperar la velocidad que había traído hasta el momento.

Al acercarme por fin a las puertas del polideportivo compruebo que no voy a poder entrar en 1:35, el coche que portaba el reloj oficial de la prueba esta parado justo a la entrada y su crono marca ya unos segundo más de esa hora y 35 minutos, mientras que a mi me falta aún por dar la vuelta a la pista de atletismo. La verdad es que me da igual, sin bajar el ritmo entro en el tartán para completar los últimos metros. Miro a la grada buscando a mi gente, aunque me resulta imposible distinguirlos entre el gentío que anima desde allí.

Mientras paso por el control de dorsales me doy cuenta de lo cansado que estoy, casi tanto como satisfecho porque, al fin y al cabo, el crono no es, para mi, lo más importante de todo.

Ya ha terminado la carrera, pero aún queda tiempo para disfrutar de otro buen momento cuando me encuentro con mis estimados compañeros de fatiga que llegaron desde la ciudad de la Alhambra: José Antonio y Abel. Al primero tengo que darle todos los ánimos del mundo: es normal que no te encuentres a punto después de la lesión que tuviste hace apenas un par de meses o tres, con un poco de paciencia y esfuerzo volverás a ponerte en forma. En cuanto a Abel tengo que felicitarlo por su excelente estreno en la distancia (1:32 si no me equivoco), ya me gustaría a mi. También tuve el placer de conocer, por fin, a otro bloguero, corredor veterano y visitante de este diario: Paco Montoro, todo un placer.

En cuanto a los números, son estos: invertí un total de 1:37:22 (mi mejor marca hasta ahora, todo hay que decirlo) a un ritmo medio de 4:36/km, lo que me sirvió para quedar en el puesto 771 de entre los 2113 corredores que terminamos la prueba, el 744 de entre los competidores masculinos y el 141 de mi categoría, mientras que el vencedor, Clemen Koeck, que se entretuvo en hacerlo en 1:04:16, me sacó algo más de 7 kilómetros y 33 minutos de ventaja.

Por último, y no por ello menos importante, darle las gracias a mi particular equipo técnico, un beso para todos y cada uno de ellos.

P.S.: las fotos las colgaré en su correspondiente lugar en cuanto las tenga preparadas.

Edito:

Dicen que quién tiene mala memoria debe de tener buenos pies, en este caso se podría cambiar lo de pies para correr por manos para teclear, y es que me olvidé por completo de dar la enhorabuena tanto a José Antonio del Cronos, que consiguió darle capotazo a las 2 horas en esta distancia, como a Pedro que hizo lo propio en su debut y que además fue el primero con el que me encontré al llegar al polideportivo de Carranque (coincidimos en la recogida de dorsales), aunque después de ese breve encuentro no pudimos volver a vernos.

Justicia sea hecha ;-) .

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…1…

Viernes, 4 de Abril de 2008 nekerun 3 comentarios
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Pues se acabo, ya esta todo hecho o casi, porque el rodaje tranquilito de 45 minutos de hoy se han quedado en el tintero a cambio de una excelente comida con mi santa y unos amigos, que no todo va a ser patear calles y gastar zapas.

Ya os contare como acaba la cosa.

…2…

Miércoles, 2 de Abril de 2008 nekerun 4 comentarios

Último entrenamiento de calidad antes de Málaga. Como suele pasar en las semanas en las que hay competición, la intensidad va para abajo conforme transcurren los días, en esta ocasión se ha tratado de un 6 x 1000, con 1 minuto de recuperación, que se ha saldado como pedía el plan, con tiempos entre 4:40 y 4:20 (bueno, el útimo mil salió en 4:17), mas concretamente fueron 4:40 4:37, 4:30, 4:27, 4:24 y 4:17.

En cuanto a la quedada en Málaga propongo que nos veamos en la zona de entrada al polideportivo de Carranque, en la lonja que hay en el acceso principal, a partir de las 9:30 que es la hora a la que finaliza la recogida de dorsales.

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Martes, 1 de Abril de 2008 nekerun 5 comentarios
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Esta semana he tenido que variar el orden y los días de entrenamiento, debido a diversos compromisos sociales (de otros que no mios, mi agenda de vida social suele estar desoladoramente vacía :-) ), por lo que la primera salida de la semana que debería haber sido hoy martes se adelantó a ayer lunes.

Como suele ser habitual, consistió en un rodaje de 70′ para el que elegí el itinerario que me recomendasen hace ya unos días por la antigua carretera de Granada y que ya tuve ocasión de probar en compañía de Alejandro, aprovechando que los días comienzan a alargarse y se dispone de mas tiempo de luz natural.

Es un recorrido cómodo de hace,r con un trazado casi plano, de falso llano que subes imperceptiblemente  a la ida (dirección a Granada) y, como es lógico, bajas a la vuelta. Ideal para rodar por el gusto de rodar, me resulta un lugar perfecto para acumular kilómetros casi sin darte cuenta y sin agotarte, siendo además agradables a la vista los paisajes de los que se puede disfrutar por momentos, como ayer, por ejemplo, el regreso corriendo contra la puesta de sol, que por si solo es motivo suficiente para repetir.

En total fue 1 hora y 10 minutos de carrera para recorrer poco más de 14 kilómetros a un ritmo medio de 4:58/km, corridos comodamente (quitando los 3 o 4 primeros kilómetros que son los que me sirven para entrar en calor) y con excelentes sensaciones.

En cuanto a la media de Málaga, espero que los entes interesados comencéis a manifestaros, a ver si puede ser que nos veamos los morros aunque sea sobre la misma linea de salida.

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Piedras en los zapatos

Lunes, 31 de Marzo de 2008 nekerun 2 comentarios

Un fin de semana y un final de mes de los que se guardan en el cajón de Para olvidar. A pocos días de la media de Málaga y a menos de un mes del objetivo final todos los enanos del circo me están creciendo a pasos agigantados (vaya por delante todos mis respetos para las personas de corta estatura).

El viernes amanecí con una congestión digna de un centro urbano en hora punta y las amigdalas del tamaño de una pelota de golf, amén de una afonía en franco desarrollo.  Como os podéis imaginar, el entrenamiento del fin de semana se ha ido a hacer puñetas y aún así tengo que dar gracias de que a día de hoy, lunes,  solo me quede un lejano resquemor en la garganta. Lo que no me he podido sacudir aún es el dolor muscular en la espalda, bajo el omóplato derecho, fruto de una sesión de juego a lo bruto con el miniyo.

En fin, como no todo iba a ser malo, desde aquí quiero dar mi enhorabuena a Alejandro que, tal y como le predije (lástima que no tenga igual tino con la primitiva), ha hecho un excepcional debut en los 21 km. con sus 1:44:21 en la media maratón de Denia de este pasado domingo.